Cuando hablamos de qué comen los conejos, la respuesta útil no tiene nada que ver con la imagen clásica de la zanahoria aislada. Un conejo doméstico necesita sobre todo fibra, agua y una rutina muy estable; a partir de ahí, las hojas verdes, los pellets y los premios se ordenan en pequeñas proporciones. En esta guía te explico qué debe llevar su plato, qué conviene limitar y qué alimentos sacaría yo sin dudar del comedero.
La idea central es simple: mucha fibra, pocos extras y cero improvisación
- El heno debe ser la base real de la dieta y estar siempre disponible.
- Las hojas verdes se dan a diario, pero con variedad y en raciones moderadas.
- Los pellets son un apoyo, no el plato principal.
- La fruta, la zanahoria y otros premios se quedan para ocasiones puntuales.
- Las mezclas con semillas, maíz, frutos secos o cereales no encajan con un conejo sano.
- Si deja de comer o hace menos heces, hay que actuar rápido.

La base que de verdad sostiene su salud
La RSPCA resume bien el reparto ideal: 85% heno y hierba, 10% hojas verdes y hierbas, y 5% pellets. Yo me quedo con esa regla porque es fácil de aplicar y, sobre todo, porque respeta lo que su sistema digestivo necesita de verdad: fibra larga, masticación continua y poca carga de azúcares y almidones.
| Grupo | Proporción orientativa | Qué poner | Por qué importa |
|---|---|---|---|
| Heno y hierba | 85% | Heno de fleo, pradera o bromo | Aporta fibra y desgasta los dientes |
| Hojas verdes y hierbas | 10% | Romana, escarola, col rizada, cilantro, perejil, diente de león | Da variedad y micronutrientes |
| Pellets | 5% | Pienso simple, alto en fibra | Completa la ración sin sustituir el heno |
| Agua | Siempre | Cuenco o botella limpia | Evita deshidratación y problemas digestivos |
Si el heno no está disponible de forma continua, la dieta ya empieza torcida. En la siguiente sección bajo al detalle práctico: qué heno elegir, qué verduras sí merecen hueco y cómo repartirlas sin causar altibajos digestivos.
Heno y hojas verdes que sí conviene priorizar
Para un adulto, yo priorizaría heno de gramíneas: fleo, pradera y bromo. La alfalfa la reservaría para crías, hembras gestantes o lactantes, y con mucha prudencia en animales que necesiten ganar peso; en un adulto sano suele aportar demasiada proteína y calcio.
En las hojas verdes, la clave no es buscar una “superverdura”, sino rotar varias. La guía de VCA recomienda un puñado diario de hojas lavadas y variadas, idealmente entre cinco y seis tipos distintos, porque un solo vegetal nunca funciona igual de bien que una mezcla razonable.
- Lechuga romana
- Escarola
- Col rizada (kale)
- Cilantro
- Perejil
- Hojas de diente de león
- Hojas de zanahoria
Si repites mucho las hojas más ricas en calcio, conviene moderarlas y alternarlas con otras más suaves. Yo no mezclaría de golpe tres cambios a la vez: en conejos, la prudencia alimentaria evita muchos sustos. Con esa base clara, el siguiente filtro son los pellets y la cantidad justa.
Pellets, edad y cantidad justa
Los pellets útiles son los simples, altos en fibra y sin añadidos llamativos. Una guía especializada en conejos insiste en un mínimo de 18% de fibra y en evitar mezclas con frutas, semillas, frutos secos, maíz o gotas tipo yogur; ese tipo de productos parecen apetecibles, pero en realidad empujan la dieta hacia el exceso de calorías y el desorden digestivo.En adultos, la referencia de VCA es pequeña: entre 1/8 y 1/4 de taza por cada 2,25 kg de peso corporal al día. Si el conejo está esterilizado, vive dentro de casa y se mueve menos, yo me quedaría cerca del tramo bajo; si engorda fácil, el pellet deja de ser base y pasa a ser casi un complemento técnico.
Tampoco añadiría vitaminas por mi cuenta. Si la dieta está bien montada, el conejo no necesita extras: lo que necesita es fibra, variedad real y una buena selección de alimentos, no un suplemento para compensar un pienso flojo.
En conejos jóvenes, la lógica cambia. Hasta alrededor de los 7-8 meses se puede usar alfalfa en heno y pellets de alfalfa, porque necesitan más proteína y calcio para crecer; a partir de ahí conviene pasar al patrón de adulto de forma gradual. Las transiciones bruscas suelen salir caras: más gases, más heces blandas y, a veces, una bajada real del apetito.
Si te cuesta elegir entre dos sacos, yo descartaría siempre el que venga con colores, semillas o “caprichos” mezclados. El mejor pienso para un conejo suele ser el menos fotogénico. Y, una vez resuelto eso, toca hablar de los premios que sí pueden entrar sin romper el equilibrio.
Fruta, zanahoria y premios sin romper el equilibrio
La fruta puede existir en la dieta, pero no como costumbre diaria. Como regla sencilla, no debería superar el 10% de la ración y, en un adulto sano, yo la trataría como un premio ocasional: una cucharadita por cada 900 g de peso al día como techo orientativo, no como objetivo.La zanahoria entra en la misma lógica. Tiene sentido como bocado pequeño, como refuerzo en el manejo o como ayuda para dar una medicina, pero no como verdura de base. Si un conejo se acostumbra a recibir trozos grandes de fruta o zanahoria todos los días, el problema no es solo el azúcar: también desplaza el heno, que es justo lo que más necesita.
Yo también separaría “premio” de “verdura diaria”. Una hoja de albahaca o un poco de cilantro no juegan en la misma categoría que una fruta dulce o una zanahoria: las primeras forman parte de la ración vegetal normal, las segundas deben seguir siendo excepciones. Con ese criterio en mente, queda cerrar el círculo con lo que nunca debería aparecer en su plato.
Lo que yo no pondría nunca en un comedero de conejo
Hay una lista corta de alimentos que no encajan con un conejo doméstico, y aquí conviene ser tajante. Nada de pan, galletas, cereales, crackers, semillas, frutos secos, maíz, pasta, productos lácteos ni mezclas “gourmet” con trocitos dulces. Tampoco utilizaría alimentos procesados de humanos: el aparato digestivo del conejo no está hecho para eso.
- Muesli y mezclas con colores o frutos secos
- Pan, galletas, cereales y bollería
- Semillas, frutos secos y maíz
- Patatas y otros almidones
- Lechuga iceberg como base de la dieta
- Alimentos con azúcar añadido o lácteos
También evitaría que la dieta gire alrededor de una sola verdura. La repetición excesiva de un único alimento no solo aburre: puede descompensar minerales, favorecer heces blandas o empeorar el tránsito. Si después de un error alimentario deja de comer, reduce mucho las heces o se queda quieto, no esperes a “ver si se le pasa”: en conejos eso puede escalar rápido. La última parte es justamente esa vigilancia diaria que marca la diferencia.
La rutina diaria que yo vigilaría en el plato y en el agua
Yo revisaría tres cosas todos los días: que quede heno limpio y abundante, que el agua esté disponible y fresca, y que las heces mantengan un tamaño y una forma normales. El agua merece atención real: mejor un cuenco pesado de cerámica o una botella que funcione bien, y en ambos casos limpieza diaria; yo la cambiaría dos veces al día si se ensucia o hace calor. Sin agua, un conejo se descompensa antes de lo que mucha gente imagina.También conviene observar el gesto de masticar. El heno no solo alimenta, también desgasta dientes, y eso importa porque los dientes del conejo crecen de forma continua. Si el animal empieza a seleccionar comida, tarda más en comer, rechaza el heno o deja cecotrofos sin consumir, esas bolitas blandas que forman parte normal de su digestión, yo pensaría en revisar primero la dieta y, si no mejora, consultar con un veterinario de exóticos.
Si hoy solo corriges una cosa, que sea esta: convierte el heno en el centro de la rutina y deja los pellets y los premios en un papel secundario. Ese cambio, bien hecho, suele valer más que cualquier “truco” de alimentación, y es la forma más sólida de responder de verdad a lo que necesitan comer los conejos en casa.
